Cerca de Montefrío (Granada) existe un lugar llamado Peña de los Gitanos. Además de tumbas neolíticas, además de amplias praderas, allí puede descubrirse todo un catálogo de silencios. No es extraño que incluso a un tarugo como yo, se le ocurran unos versos.
Me acusan de reírme de mi mismo
Pero no me divierten esos
Profundos errores
Que uno sostiene contra el tiempo
Me río de que no pocas veces
Descubro que el acierto
Nació de esa contradicción
Que ahora tanto celebro.
Cuando llegue el próximo error
Será lo de siempre:
Dar el paso, dar el paso.
Domus Cáliz
por si alguna vez no fuese posible vivir en otro lugar
13/7/07
12/7/07
Escritorio
Nueva novela-nuevo planeta
Comienzo a escribir una nueva novela, comienzo un viaje al continente más alejado y más cercano del que disponemos los hombres. No llevo billete, ni mapas, ni equipaje, sólo la capacidad de sorpresa, la imaginación, y las ganas de dejarme llevar. Aquí van los dos folios iniciales.
Hechos de Raquel y Lisa
Comienzo a escribir una nueva novela, comienzo un viaje al continente más alejado y más cercano del que disponemos los hombres. No llevo billete, ni mapas, ni equipaje, sólo la capacidad de sorpresa, la imaginación, y las ganas de dejarme llevar. Aquí van los dos folios iniciales.
Hechos de Raquel y Lisa
Qué se supone que soy: un médico, un amigo, un hermano ¿Curo, mejoro a la gente? ¿He logrado cambiar algo en estos años? Puede que no sea el mejor momento para hacer preguntas, o que las preguntas no deba hacerlas sobre mi trabajo, sino sobre mí mismo. Que sea eso lo que realmente me inquieta, no la consulta ni los historiales médicos, mucho menos la cuenta de resultados, cualquier cuenta de resultados que pudiese establecer: en dinero, en sentimientos, o si fuese suficientemente ingenuo, en ilusiones. Saber lo que realmente nos importa, ese es uno de los problemas que se supone yo ayudo a resolver a la gente que viene a verme. Y lo cierto es que gracias a ese trabajo he aprendido, mediante errores e intuición, a encontrar las pequeñas verdades que el desconsuelo tan hábilmente esconde.
Entiendo que mi problema es Lisa. Mejor dicho, mis dos problemas son ella y los conflictos que ella arrastraba. Porque arrastrar es un verbo más apropiado que tener, para describir ese tipo de situaciones. Los problemas que la trajeron hasta mi consulta la mañana de abril en que la despaché con un comprimido diario y tres o cuatro halagos personales. Inteligentes, por supuesto, porque Lisa no iba a conformarse con un simple elogio a sus ojos verdemar o al talento que denotaba su forma de creerse y no creerse, que yo la estaba entendiendo. Es intuitivamente lista, como muchas de las mujeres listas y como todas las mujeres intuitivas. Y era también, lo sigue siendo, aunque ahora con un tono más maduro, moderadamente imaginativa, divertida a veces, sobre todo en esas ocasiones en que deja salir a la audaz, a la insólita mujer que fue construyendo en el mundo sofisticado del cine al que la llevaron sus dos amigos. Pero es sobre todo sincera y solidaria, tan sincera y solidaria como esas campañas de sacrificio personal que lleva a cabo con su Ong, por cualquiera de los suburbios del mundo. Al menos allí, quiso aclararme, me curo del egoísmo de los artistas, de sus necesidades de genialidad y autoestima. Esos esfuerzos de humildad, esos rende vu con su compasión que ella juzga ya como imprescindibles. Al menos así me lo quiso contar durante las sesiones siguientes, igual que me contó la intensidad de su doble vida con esos dos socios que a causa de su relación con ella, dejaron de serlo.
Y claro, se suponía que yo iba a entender, a ordenar todo eso, iba a sacar mi varita mágica de ciencia bajo cita periódica e iba a establecer un diagnóstico. Un diagnóstico puede ser bueno o malo, aunque en realidad a nadie le importa demasiado, siempre y cuando luego el tratamiento sea efectivo. Podría haberla sometido a una batería de test, pese a que siempre he tenido mis dudas de que unas preguntas redactadas por un desconocido puedan decirnos nada sobre otro desconocido. Podría haberle recetado algunos fármacos que rebajasen la tensión que traía, proponerle pequeños cambios en su vida: descanso, técnicas de relajación. Incluso podría haberle presentado a otras personas con su mismo problema, para que viese de verdad en qué consiste la enfermedad. Pero decidí optar por el camino más largo e incierto, por el apoyo continuo para que ella misma desvelase sus trampas. Ese estar siempre a su lado con la capacidad de comprender, que yo he vendido como mi arma secreta. Y si digo arma, es porque arma es una palabra más apropiada que tratamiento. Así pues instigué su ego hasta una altura en que se topase con el de los demás, restauré esta autoestima que linda directamente con la autoestima de los otros y por ficción o por contagio termina debilitándose, perdiendo energía hasta que comenzamos a quejamos de la vida que nos ha tocado vivir.
En ese esfuerzo comenzó todo. En esa comprensión que tanto se parece al cariño o la admiración. Y aunque no es la primera vez que me ha gustado una de mis pacientes, no me cabe duda que tener a horas semanales fijas la posibilidad de ver a la persona que deseas, era el paraíso para el enamorado pragmático en que yo me había ido convirtiendo.
Entiendo que mi problema es Lisa. Mejor dicho, mis dos problemas son ella y los conflictos que ella arrastraba. Porque arrastrar es un verbo más apropiado que tener, para describir ese tipo de situaciones. Los problemas que la trajeron hasta mi consulta la mañana de abril en que la despaché con un comprimido diario y tres o cuatro halagos personales. Inteligentes, por supuesto, porque Lisa no iba a conformarse con un simple elogio a sus ojos verdemar o al talento que denotaba su forma de creerse y no creerse, que yo la estaba entendiendo. Es intuitivamente lista, como muchas de las mujeres listas y como todas las mujeres intuitivas. Y era también, lo sigue siendo, aunque ahora con un tono más maduro, moderadamente imaginativa, divertida a veces, sobre todo en esas ocasiones en que deja salir a la audaz, a la insólita mujer que fue construyendo en el mundo sofisticado del cine al que la llevaron sus dos amigos. Pero es sobre todo sincera y solidaria, tan sincera y solidaria como esas campañas de sacrificio personal que lleva a cabo con su Ong, por cualquiera de los suburbios del mundo. Al menos allí, quiso aclararme, me curo del egoísmo de los artistas, de sus necesidades de genialidad y autoestima. Esos esfuerzos de humildad, esos rende vu con su compasión que ella juzga ya como imprescindibles. Al menos así me lo quiso contar durante las sesiones siguientes, igual que me contó la intensidad de su doble vida con esos dos socios que a causa de su relación con ella, dejaron de serlo.
Y claro, se suponía que yo iba a entender, a ordenar todo eso, iba a sacar mi varita mágica de ciencia bajo cita periódica e iba a establecer un diagnóstico. Un diagnóstico puede ser bueno o malo, aunque en realidad a nadie le importa demasiado, siempre y cuando luego el tratamiento sea efectivo. Podría haberla sometido a una batería de test, pese a que siempre he tenido mis dudas de que unas preguntas redactadas por un desconocido puedan decirnos nada sobre otro desconocido. Podría haberle recetado algunos fármacos que rebajasen la tensión que traía, proponerle pequeños cambios en su vida: descanso, técnicas de relajación. Incluso podría haberle presentado a otras personas con su mismo problema, para que viese de verdad en qué consiste la enfermedad. Pero decidí optar por el camino más largo e incierto, por el apoyo continuo para que ella misma desvelase sus trampas. Ese estar siempre a su lado con la capacidad de comprender, que yo he vendido como mi arma secreta. Y si digo arma, es porque arma es una palabra más apropiada que tratamiento. Así pues instigué su ego hasta una altura en que se topase con el de los demás, restauré esta autoestima que linda directamente con la autoestima de los otros y por ficción o por contagio termina debilitándose, perdiendo energía hasta que comenzamos a quejamos de la vida que nos ha tocado vivir.
En ese esfuerzo comenzó todo. En esa comprensión que tanto se parece al cariño o la admiración. Y aunque no es la primera vez que me ha gustado una de mis pacientes, no me cabe duda que tener a horas semanales fijas la posibilidad de ver a la persona que deseas, era el paraíso para el enamorado pragmático en que yo me había ido convirtiendo.
11/7/07
Sala de música
Regresan Antony and the Johnsons, el 18 de julio, en el Grec de Barcelona, con las entradas ya agotadas, y el 20 de julio en Benicassin, aún sin confirmar.
Sólo para privilegiados. Para el resto, adjunto les remito unos comprimidos musicales, que si bien no curan, al menos entretienen.
Comprimidos musicales
Laboratorios Cáliz Marca Registrada
Lea este prospecto mientras escucha Antony and the Johnsons, y guárdelo para posibles consultas.
Composición Química:
50% música intimista, 50% intérprete hipersensible.
Principio activo: Antony and the Johnsons Excipiente idóneo s.c.
Aviso: suelen aparecer ecos lejanos de parques, de noches de derrota, de preguntas sin respuesta.
Presentación:
Tres canciones sueltas que se administran vía auditiva. Abstenerse de usar mediante vía oral, por razones obvias.
No tome Comprimidos musicales si:
- Es usted feliz en un centro comercial durante la Navidad.
- Disfruta las conversaciones telefónicas de más de media hora.
- Ha leído en el último mes más de dos best sellers.
- Nunca se ha sentido triste sin razón aparente.
Posología:
Una audición al día, aumentando la periodicidad si fuese preciso. No superar el límite de tres tomas diarias, salvo casos de decepción amorosa provocada por desengaño agudo, en cuyo caso, se aconseja consultar con el especialista.
Conducción y uso de máquinas:
Pueden oírse los Comprimidos musicales en el coche, sobre todo si el paciente no conduce y tiene cerca una ventanilla con paisaje suficientemente evocador. Para el ordenador, se aconseja reproducir estando activo algún salvapantallas con fotos de personas queridas.
Embarazo:
No está demostrado que Comprimidos musicales aumente el riesgo de embarazo, sin embargo, no se aconseja su consumo junto a la pareja habitual, durante los días fértiles.
Uso de otros medicamentos:
Comprimidos musicales es compatible con una botella de vino y una copa, en cuyos bordes uno pueda dejar resbalar los labios. Sobre otros sicotrópicos, consulte con su farmacéutico o su camello de guardia.
Posibles efectos adversos:
1º) Ocasionalmente se han descrito cuadros de insensibilidad al principio activo, provocados sobre todo por exceso de pragmatismo, ausencia de introspección y abuso de los programas televisivos de crónica rosa.
2º) En caso de incomprensión de las letras o de falta de emoción, suspender el tratamiento y devolver inmediatamente el envase a su proveedor habitual. Los criterios de eliminación de envases desechados son muy estrictos para este tipo de preparados.
3º) Abundante literatura médica reconoce, sin óbice de la falta de ensayos clínicos que lo corroboren, que el consumo habitual de Comprimidos musicales obliga al enfermo a acudir a otros fármacos con el mismo principio activo. Para ello, Laboratorios Cáliz dispone de una amplia gama de productos al servicio de la moderna terapia.
4º) Efectos cardiacos. El principio activo puede interferir en complejos fenómenos del sistema cardio-sentimental. En pacientes diagnosticados de crisis personal, el principio activo aumenta la capacidad de introspección, y por ende, de la autosugestión curativa.
5º) Recientes estudios atestiguan que la prevalencia del Síndrome del desengaño amoroso, disminuye con el uso continuado de fármacos musicales complejos, que actúan directamente en zonas de sistemas endocrinos inconcretos, con afectación de órganos inexistentes.
Necesita receta expedida por el Distrito Musical.
Mantenga este medicamento lejos del alcance de los seres absolutamente felices
Laboratorios Cáliz Marca Registrada
Cuarenta y dos años sirviendo al cliente, incluso si él no quiere
Sólo para privilegiados. Para el resto, adjunto les remito unos comprimidos musicales, que si bien no curan, al menos entretienen.
Comprimidos musicales
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Composición Química:
50% música intimista, 50% intérprete hipersensible.
Principio activo: Antony and the Johnsons Excipiente idóneo s.c.
Aviso: suelen aparecer ecos lejanos de parques, de noches de derrota, de preguntas sin respuesta.
Presentación:
Tres canciones sueltas que se administran vía auditiva. Abstenerse de usar mediante vía oral, por razones obvias.
No tome Comprimidos musicales si:
- Es usted feliz en un centro comercial durante la Navidad.
- Disfruta las conversaciones telefónicas de más de media hora.
- Ha leído en el último mes más de dos best sellers.
- Nunca se ha sentido triste sin razón aparente.
Posología:
Una audición al día, aumentando la periodicidad si fuese preciso. No superar el límite de tres tomas diarias, salvo casos de decepción amorosa provocada por desengaño agudo, en cuyo caso, se aconseja consultar con el especialista.
Conducción y uso de máquinas:
Pueden oírse los Comprimidos musicales en el coche, sobre todo si el paciente no conduce y tiene cerca una ventanilla con paisaje suficientemente evocador. Para el ordenador, se aconseja reproducir estando activo algún salvapantallas con fotos de personas queridas.
Embarazo:
No está demostrado que Comprimidos musicales aumente el riesgo de embarazo, sin embargo, no se aconseja su consumo junto a la pareja habitual, durante los días fértiles.
Uso de otros medicamentos:
Comprimidos musicales es compatible con una botella de vino y una copa, en cuyos bordes uno pueda dejar resbalar los labios. Sobre otros sicotrópicos, consulte con su farmacéutico o su camello de guardia.
Posibles efectos adversos:
1º) Ocasionalmente se han descrito cuadros de insensibilidad al principio activo, provocados sobre todo por exceso de pragmatismo, ausencia de introspección y abuso de los programas televisivos de crónica rosa.
2º) En caso de incomprensión de las letras o de falta de emoción, suspender el tratamiento y devolver inmediatamente el envase a su proveedor habitual. Los criterios de eliminación de envases desechados son muy estrictos para este tipo de preparados.
3º) Abundante literatura médica reconoce, sin óbice de la falta de ensayos clínicos que lo corroboren, que el consumo habitual de Comprimidos musicales obliga al enfermo a acudir a otros fármacos con el mismo principio activo. Para ello, Laboratorios Cáliz dispone de una amplia gama de productos al servicio de la moderna terapia.
4º) Efectos cardiacos. El principio activo puede interferir en complejos fenómenos del sistema cardio-sentimental. En pacientes diagnosticados de crisis personal, el principio activo aumenta la capacidad de introspección, y por ende, de la autosugestión curativa.
5º) Recientes estudios atestiguan que la prevalencia del Síndrome del desengaño amoroso, disminuye con el uso continuado de fármacos musicales complejos, que actúan directamente en zonas de sistemas endocrinos inconcretos, con afectación de órganos inexistentes.
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Fiesta de bienvenida en el Salón de casa
Me he mudado a esta nueva casa, donde espero tener incontables momentos de intimidad, inesperadas visitas. Mi dirección es pública.
Pasa, la puerta está abierta
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